viernes, 8 de marzo de 2013

El Enigma del Bosque de Laura Mercé.



ISBN: 978-950-15-2557-1
Cod. Barras: 9789501525571
Autor: MARCE,LAURA
Género: NOVELA VERGARA
Colección: ADULTOS VERGARA



Sinopsis :

Novela romántica-sentimental con el tema de vidas pasadas y reencarnación. La vida de Almudena, hija de una familia acomodada de Madrid a fines del 1800, da un vuelco dramático cuando muere su padre y sobreviene la ruina económica y la exclusión social. Desde chiquita, ella tiene pesadillas aterradoras en un bosque. Cada paso que de mientras crece sola en un orfanato la llevará a develar qué significan esos sueños y quién fue ella en otra vida. Mientras tanto, encontrará el gran amor de su vida. La madurez de la protagonista la encuentra afincada en la Patagonia, escribiendo una novela donde cuenta su vida. Laura Mercé es española, vivió en la Argentina muchos años.


Si quieres conocer reseñas sobre ella, aquí te dejo los links :

  1.  


  2. Fragmentos de El Enigma del Bosque

     "A comienzos de octubre, en una desapacible mañana, después de un ligero desayuno, la tía Enriqueta me acompañó a mi nuevo «hogar». Yo iba vestida de riguroso luto, peinada con dos trenzas estiradas hacía atrás y un escaso equipaje compuesto por algunos recuerdos de mis padres, unos pocos libros pasados por la censura de tía Enriqueta y algunas fotografías. Tras una hora de camino, al paso lento de los dos viejos caballos de la casa, llegamos a los portales de un enorme y vetusto edificio carcomido por el tiempo.
    Al contemplar los altos muros que lo sitiaban ocultando la vista del exterior, me estremecí, pues me dio la impresión de ser una cárcel. El cochero me llevó el equipaje hasta las puertas de la institución. Después cruzamos un amplio jardín rodeado de pinos y trazado por largos senderos, bordeados de parterres. Las monjas nos recibieron muy cordiales, y tras dos largas horas de papeleos, estuve inscrita. Tía Enriqueta se despidió de mí con frialdad, prometiendo venir a visitarme. La nuestra fue una despedida helada e impersonal, carente de cariño. Incluso su cochero resultó mucho más cordial y cariñoso. Al verla partir, el corazón se me encogió provocándome un estremecimiento de desamparo y de indiferencia hacía todo. ¿Tanto le costaba a esa seca mujer demostrar un gesto de ternura con su sobrina? Dos supervisoras, mostrando en sus rostros un gesto serio, me pidieron que las acompañara. Mientras las seguía me llegó un fuerte olor a comida, suscitando en mi estomago una ligera sensación de hambre. Llegamos a un enorme salón con varias filas de mesas. Mis ojos recorrieron el lugar observando a unas cincuenta o sesenta niñas, de entre los siete y los dieciocho años, de pie en una postura por demás tiesa, vistiendo uniformes grises cerrados hasta el cuello, el pelo exageradamente estirado, que hacía que sus ojos se vieran rasgados. Todas se giraron a mirarme con cierta reserva; después me ignoraron por completo. Sin pronunciar palabra me coloqué en el sitio que me indicaban, frente a una bandeja, donde permanecí quieta a la espera de nuevas órdenes. Una monjita muy simpática se me acercó y, después de darme la bienvenida, me presentó a todas las alumnas. Éstas, volviendo a posar sus ojos en mí, me saludaron en un retumbante murmullo que produjo, en mi torturado corazón, una ligera sensación de bienestar. Las supervisoras, antiguas alumnas, iban distribuyendo finas hogazas de pan negro de aspecto desagradable. Después de rezar, bendiciendo nuestros alimentos, comenzamos a comer en completo silencio..."

  3. Fragmentos de El Enigma del Bosque

     "Los primeros días que pasé sin mi madre fueron horribles. Me sentía perdida en un laberinto; deambulando a ciegas, buscando sin hallar la puerta de salida. Lo que más anhelaba al acostarme, mientras apretaba el relicario entre las manos, era soñar con mis padres, mi hermosa vida junto a ellos y en nuestros largos y divertidos viajes. Pero eran las pesadillas de siempre las que seguían presentándose. Al despertar me ponía a rezar. Estaba aterrorizada experimentando la sensación de que una bestia salvaje me acechara por todos los frentes, enseñándome los dientes. La fría y seca amabilidad de mi tía aumentaba mi desdicha; ni un gesto de cariño… ni una caricia, ni una palabra de alivio. Nada de eso pude obtener de su parte; sólo ordenes, penitencias, largas sesiones de lectura religiosa..."


    Visita el blog de la autora :


    http://lmerce.blogspot.com/


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